El ajedrez se juega con toda intensidad en el paisaje político oficialista. A menos de un año del agosto electoral de 2011, se multiplican las cavilaciones en el partido gobernante. La piedra basal del proyecto continuista es la certeza de que no habrá tropiezos en la esfera judicial. Dicho de otro modo, la pretensión re-reeleccionista no será tachada de inconstitucional. Esa lógica perturba a todos los actores, excepto a José Alperovich, que es el motor del proceso.

Los cabildeos se desataron a partir de la elección del ministro de Salud Pública de la Nación, Juan Luis Manzur, como copiloto de la carrera para 2011. El actual vicegobernador en uso de licencia fue colocado en el pedestal para acallar las peleas intestinas. Pero, al mismo tiempo, ganó una notoriedad creciente por la dinámica propia del ejercicio del ministerio y por la difusión del patrimonio que declaró al sumarse al gabinete nacional, valuado en $ $ 5.057.489.

La oposición inició, desde entonces, un paciente rastreo para descubrir bienes que supuestamente no habrían sido incluidos en esa declaración. El abogado peronista disidente Oscar López hizo punta en ese sentido, aun cuando no sería el único que revisa las operaciones inmobiliarias.

Puertas adentro del oficialismo, algunos referentes esbozaron sonrisas, porque presumen que Manzur enfrentará un proceso de desgaste. como consecuencia del adelanto de la lucha posicional. Es probable que no les haya satisfecho esa pieza que movió el gobernador en el tablero. ¿Llegará políticamente entero hasta agosto de 2011?

Las esquirlas

La resolución del dilatado conflicto de los autoconvocados de la salud, que incluyó la aceptación de demandas añejas, está vinculada de alguna manera con la protección de la salud política de Manzur. En esos sectores profesionales siempre se atribuyó el diseño de la política sectorial al ministro de Cristina Fernández, que ungió a Pablo Yedlin como su sucesor en la cartera en 2007.

Las esquirlas del escándalo de la Fundación Salud (Funsal) no cesan de esparcirse por el territorio gubernamental. Aún no rozan a Manzur, pero dieron de lleno en Yedlin. Detrás de este, se dibuja la sombra del vicegobernador con asiento en la Casa Rosada. El Tribunal de Cuentas frenó el pago de $800.000 a Funsal porque no existía jurídicamente en el momento del dictado de cursos de capacitación.

Mientras la causa Funsal se desovilla en la esfera judicial, en el Gobierno se barajan hipótesis acerca del tejido más conveniente para robustecer la fórmula Alperovich-Manzur. El blindaje que salvaguarde a este de sorpresas indeseables, es una premisa insoslayable.

El gobernador retiene la administracíón de muchas variables de la política doméstica, pero otras no.

Los dos turnos

Dos semanas antes del 28 de agosto, se celebrarán las elecciones primarias abiertas para que las fuerzas polítIcas escojan sus fórmulas presidenciales para octubre de 2011. Para el grueso de los ciudadanos, estos datos están fuera de su agenda cotidiana, donde sí inciden la inflación, la inseguridad, los misérrimos haberes jubilatorios y el empleo precario. Los temas de la alta política les son ajenos, pero concluyen condicionando sus existencias cotidianas.

Néstor Kirchner se perfila como el postulante natural a suceder a Cristina Fernández. La intriga radica en determinar cómo repercutiría en la Casa Rosada el registro de diferentes números de adhesiones entre Kirchner y el gobernador, en los comicios del 14 y del 28 de agosto.

Si Alperovich llegara a superar en votos a Kirchner, por obra del desdoblamiento electoral, se produciría una situación irritativa para la Casa Rosada. ¿Convendría, entonces, revisar esa decisión basada exclusivamente en una óptica provincial?

La experiencia de 1991

En medios del Gobierno admiten que es prematuro plantearse ese problema, porque las circunstancias políticas pueden cambiar en los próximos meses.

Sin embargo, al matrimonio K lo puede favorecer una seguidilla de victorias peronistas en algunas provincias que renuevan sus gobiernos antes de la elección presidencial de octubre del año próximo.

Carlos Menem supo fortificar su gobierno en 1991 con una astuta explotación de resultados positivos para el peronismo en provincias que concurrieron a las urnas antes de la fecha establecida en el orden nacional.

El triunfo de Ramón Bautista Ortega en Tucumán, en septiembre de 1991, fue parte de ese plan de Menem. El ex presidente riojano quería que el suelo le dejara temblar políticamente, cuando los cimbronazos de la hiperinflación aún eran intensos. No obstante, entonces no estaba en riesgo el alquiler de la Casa Rosada, como si lo estará en octubre de 2011. Aparte del almanaque, al oficiailismo le importa articular la trama de alianzas internas y externas. Es invariable el objetivo de que todos agreguen votos para la fórmula liderada por Alperovich, pero la guerra de todos contra todos se desecandena hacia abajo.

A los postulantes a legisladores, no les satisface la idea de que los aspirantes a renovar sus cargos de intendente, multipliquen las listas de concejales adictos para garantizar la gobernabilidad de sus administraciones. Tampoco tranquilizó a una franja de operadores alperovichistas la conciliación entre Alperovich y el intendente Domingo Amaya, que incluyó al diputado Germán Alfaro. Les asusta que Amaya cuente con legisladores y concejales amigos y supere su actual fragilidad. La regla de oro para Alperovich es su capitalización electoral. Todo lo demás se acomoda, excepto aquella norma.

Vísperas opositoras

El gremialista antikrichernista Víctor De Gennaro anudará vínculos con gremios afines de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y con el partido Cruzada Peronista, que es un desgajamiento del PJ ortodoxo. Una visita anunciada para mañana cuenta con esa agenda.

Los radicales planificaron un fin de semana con sus figuras de mayor jerarquía nacional. El vicepresidente Julio Cobos aterrizará el viernes y al día siguiente, Ricardo Alfonsín y Ernesto Sanz, titular del partido en el orden nacional.. El desafío que enfrentan los dirigentes locales es neutralizar la influencia del Partido de los Trabajadores que contiene a los prófugos de la UCR y la astucia de Alperovich.